La ciencia permite elevar en los profesionales de la salud los niveles de cultura científico- tecnológica y con ello las capacidades de análisis de la sociedad y los nuevos contextos, de su propia actividad profesional, para participar en la gestión de la ciencia y la tecnología y en la evaluación ética de los resultados científicos. Además permite emplear las herramientas teórico- conceptuales que aportan los estudios sociales de la ciencia y la tecnología, para la interpretación de las interrelaciones de las ciencias y tecnologías de la salud y el contexto social.
Los estudios investigativos sociales alcanzan su verdadero rigor científico, cuando su punto de partida lo constituye la ciencia y la tecnología. La ciencia no es solo un sistema de conceptos, proposiciones, teorías, hipótesis…una forma específica de la actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de los conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. La ciencia se nos presenta como una institución social, como un sistema de organizaciones científicas, cuya estructura y desarrollo se encuentran estrechamente vinculados con la economía, la política, los fenómenos culturales, las necesidades y las posibilidades de la sociedad actual. (Castro, F. 2001).